Atrapa, invade, lastima,
envuelve en el conjuro
a sus osados rivales.
Reta al beso que se anima
de inocente y de puro
atravesar por sus portales.
Ni de tan dulces, ni de tales
tósigos con que contamina
al que en arrojada valentía
logra la profunda osadía,
de llegar con ansias abisales
a sus dulces fauces cristalinas
Cada uno, y todos, son fatales,
tal vez, o no, un poco crueles;
resistir sus ganas, un tormento.
Por eso el que se anima suele,
a pesar que son mortales,
morir en el intento...
Si alguna vez creyera,
que de amarme dejarías;
ya no serían poesías,
lo que mi alma te diera.
Serían sólo elegías,
que escribirte pudiera;
si alguna vez creyera,
que de amarme dejarías.
Si de amarme dejarías,
y de cómo te quiero, y tanto,
con la tinta sangre de mi llanto,
a tu olvido cruel escribiría.
Y si acaso la fría puerta,
le cierras a mi vida
y de tu corazón me alejas.
En esas lágrimas vivirá el poeta,
porque "nunca se olvida...
lo que llorando se deja".
28/07/2006
Entre la tierra y el cielo
Déjame aquí, varado
en la costa de la tersura
de tus labios. En la desembocadura
de los besos que me has negado.
Déjame aquí, anclado
en los suburbios de la inconsciencia.
Llorándole al pasado
y llorándole a tu ausencia.
Déjame aquí, en la cima
de la tempestad. O en la calma
de los versos y las rimas
que inspira el dolor del alma.
Déjame aquí, al desconsuelo.
Por los caminos del olvido.
Acompañado de mi suerte.
Entre la tierra y el cielo
anduvo este amor prohibido
y lo condenas a muerte.
28/07/2006